martes, 13 de mayo de 2014

Hispano-América repasa la trayectoria de su héroe: el médico que creó la vacuna contra la lepra, Jacinto Convit, nacido en Venezuela, era hijo de españoles. Fuente: Comunicado de la familia Convit

Caracas, mayo 12 - A través de un comunicado, Ana Federica Convit, nieta del ilustre médico, informó a los medios de comunicación sobre el fallecimiento de su abuelo, exaltando la trayectoria profesional de quien deja un importante legado a los venezolanos.

''El Dr. Jacinto Convit falleció el 12 de Mayo de 2014, pocos meses antes de cumplir 101 años, en su casa en Caracas. El Dr. Convit, a quien la Organización Panamericana de la Salud con sede en Washington DC designó "Héroe de la Salud Pública" en 2002, fue un especialista de renombre mundial en la lepra (enfermedad de Hansen) y enfermedades tropicales.

''Su trabajo en el Instituto de Biomedicina (modificado recientemente a la denominación Instituto de Biomedicina Dr. Jacinto Convit), que fundó en 1972, dio como resultado el desarrollo de un modelo experimental para la lepra. El trabajo en el desarrollo de una vacuna para la prevención y cura de la lepra, sirvió de base para la inmunoterapia de la leishmaniasis. Estas investigaciones llevaron a que en 1988, el Gobierno de Venezuela hiciera las gestiones para llevar su nominación al Premio Nobel de Medicina.

''El Dr. Convit fue Director del Centro de Colaboración de Referencia e Investigación de Detección Histológica y Clasificación de la Lepra de la Organización Mundial de la Salud. En 1987, España lo distinguió con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica por su dedicación e investigación sobre la prevención y tratamiento de la lepra, leishmaniasis, oncocercosis, micosis y otras enfermedades que afectan a América Latina. Entre los muchos honores y premios que le fueron conferidos por numerosos países, destaca la Orden de la Legión de Honor Nacional de Francia en el 2011.

''La trayectoria del Dr. Convit transcurrió activamente por más de setenta y cinco años. En sus inicios, se sintió atraído por la investigación que lo llevó a estudiar las condiciones médicas de los pacientes en regiones remotas de Venezuela, accesibles únicamente a caballo y mula a través de los senderos de Los Andes, y posteriormente entre los pueblos indígenas de la selva amazónica y el Delta del Orinoco. Se esforzó para que los frutos de sus investigaciones aliviaran las vidas difíciles de las poblaciones afectadas por las enfermedades que entonces tenían poco o ningún tratamiento.

''Reconoció la necesidad de establecer un centro de investigación en Venezuela dedicado a la investigación de patógenos tropicales y al desarrollo de tratamientos y prevención. A tal fin, buscó contactos internacionales y desarrolló su propio conocimiento científico a través de diversas asociaciones y obras. En 1962, ocupó la cátedra de Enfermedades Tropicales en la Universidad de Stanford (Palo Alto, California) como Profesor Invitado. Luego, ocupó un puesto similar durante un año en el Hospital Jackson Memorial de la Universidad de Miami (Florida).

''De regreso a Caracas, fundó el Instituto de Biomedicina que atrajo a investigadores clínicos internacionales, médicos y científicos venezolanos. A lo largo de su vida profesional publicó más de 345 trabajos científicos, entre otros artículos, de los cuales su más reciente fue publicado en el 2013 a la edad de 100 años. En los últimos años de su carrera, el Dr. Convit se centró en emplear los mismos métodos sencillos que había utilizado en la inmunoterapia de la enfermedad de Hansen, para desarrollar una auto-vacuna para el tratamiento de algunos tipos de cáncer. Su obra perdura en parte gracias a los esfuerzos de la Fundación Jacinto Convit creada hace pocos años.

''Durante varias décadas, el Dr. Convit fue galardonado decenas de veces. Aunque recibió muchos honores, era conocido por su modestia y su humildad en reconocer el trabajo realizado por otros en laboratorios alrededor del mundo. Colaboró con los investigadores del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en Washington, D.C. como también en universidades en los Estados Unidos, Europa y América Latina.

''El Dr. Convit nació en La Pastora, Caracas, en 1913. Era hijo de españoles, su padre de Barcelona y su madre de las Islas Canarias. Obtuvo su título de Doctor en Ciencias Médicas de la Universidad Central de Venezuela en 1938 y fue Investigador Asociado de la Universidad de Columbia, Nueva York, en 1944-45 y la Case Western Reserve, Ohio, en 1945.

''En 1946 se casó con Rafaela Marotta, de Caracas e italiana de origen, con quien tuvo cuatro hijos de los cuales viven Francisco Convit, empresario radicado en Caracas, el Dr. Rafael J. Convit, cirujano plástico en Washington D.C. y el Dr. Antonio Convit, profesor e investigador de la Universidad de Nueva York en la ciudad de Nueva York. Su hijo Oscar falleció en 1978 y su esposa en el año 2011. También viven su hermano René en Venezuela además de muchos nietos, bisnietos, sobrinos y sobrinas. Aún con más de 80 años, su esposa lo acompañaba y asistía en sus viajes de investigación para atender a los pacientes en zonas remotas.

''Por décadas, participó regularmente en simposios internacionales alrededor del mundo, y fue especialmente activo en la Organización Panamericana de la Salud, afiliada a la Organización Mundial de la Salud, que lo nombró Héroe de la Salud Pública por su proyecto de vida durante la celebración del centenario de esa organización en el 2002.

''El Dr. Convit se convirtió en un héroe popular en Venezuela por su dedicación a los pobres desatendidos y pacientes con condiciones médicas desafiantes o temidas. Durante toda su carrera como médico, el Dr. Convit nunca cobró a sus pacientes. Fue invitado frecuentemente a ser el padrino de promoción de los graduandos en medicina en toda Venezuela.

''En estas ocasiones ofrecía un discurso a los médicos recién graduados, en el que siempre alentaba la investigación, el acceso universal a la atención médica, y la importancia de la buena alimentación y el ejercicio para la prevención de enfermedades.

"Los sentimientos de amor hacia el ser humano estimulan la vocación de servicio, que no es otra cosa que un profundo amor a la vida. La profesión médica no es una profesión para dedicarse a producir dinero. El que abraza esta profesión, tiene que tener un convencimiento profundo de que es un servidor público, en todo sentido" Jacinto Convit.

lunes, 5 de mayo de 2014

''Seis meses después de Haiyan numerosos filipinos necesitan ayuda urgente''. Nota informativa del Centro de Noticias de la ONU

Afectados por el tifón Haiyan en Filipinas Foto.OCHA/Jennifer Bose

''05 de mayo, 2014 — Cuando han pasado ya seis meses de que el tifón Haiyan causara graves daños en la región de Visayas, en Filipinas, numerosas personas continúan viviendo en una situación precaria, según informó la Cruz Roja Internacional al anunciar este lunes un plan para apoyar la recuperación a largo plazo.

''Ese ciclón, también conocido como Yolanda, afectó a 16 millones de personas y miles de familias perdieron algún ser querido, además de sus viviendas y medios de vida.

''Richard Gordon, presidente de la Cruz Roja en Filipinas, señaló durante una conferencia de prensa en Ginebra que quedan 1,6 millones de familias necesitadas de ayuda.

“El objetivo de este plan es tratar de levantar 150.000 unidades de refugio, 100.000 de ellas para funcionar como albergues temporales y 50.000 más como albergues centrales, pero estamos cortos de recursos”, apuntó.

''En este sentido la Cruz Roja, que es uno de los pocos organismos con operaciones humanitarias en todas las islas afectadas, apeló a los donantes internacionales a seguir apoyando los esfuerzos de reconstrucción en el país.


sábado, 3 de mayo de 2014

La participación de oficiales hispanoamericanos en la batalla de Bailén, España (como San Martín) y la formación espontánea de juntas en España y América en 1808, demuestran que, hace 206 años existía una sola nación en ambos hemisferios, como luego diría la Constitución de 1812




El 18 de octubre de 1807, las tropas de Napoleón Bonaparte ocuparon España. El 17 de marzo de 1808, se produjo el Motín de Aranjuez. El 2 de mayo, tuvo lugar el levantamiento del pueblo español contra las tropas de ocupación. 

España, América, y Filipinas, eran entonces una comunidad dinástica: el Reino de España e Indias (Filipinas, con sus dependencias, formaba parte del Virreinato de Nueva España o México), donde el Reino de Indias tenía el mismo estatus jurídico que Castilla y León, o Aragón. Como decía el economista Bernardo Ward (1779), ''el monarca español no gobierna en América islas ni colonias, sino Reinos e Imperios''. 

La Guerra de la Independencia Española (1808-1814) tuvo como escenario cuatro continentes, por no decir cinco: algunas dependencias de Nueva España y de Perú corresponderían a Oceanía. 

Las Juntas de España 

El 2 de mayo de 1808, un Bando del Alcalde de Móstoles fue pregonado en este pueblo situado muy cerca de Madrid: ''La Patria está en peligro [...] Españoles: acudid a salvarla'', fórmula utilizada luego en América. Extremadura fue la primera región en responder al llamado. 

En los siguientes días de mayo se formó Junta en Oviedo, Asturias, donde la Resistencia se había reiniciado el 9 de mayo con una algarabía popular y la toma del edificio de la Real Audiencia, sustituida ese mismo día por una Junta, que no era otra cosa que la institución más tradicional de Asturias, la Junta General del Principado. 

Esta se dio un ''Plan Orgánico'' y procedió a formar su propio ejército, por lo cual, asumió características revolucionarias. La Arenga patriótica del Marqués de Santa Cruz encendió la chispa :


No era un movimiento revolucionario de corte inglés o francés, pero en cambio pertenecía al contexto de los levantamientos patrióticos que la expansión napoleónica provocaría más tarde en diversos países europeos. Pero tampoco puede reducirse a un estallido nacionalista, porque reemplazó un orden formado por instituciones más bien elitistas (que consideraba adictas al invasor), por otras, más democráticas. 




Esto se hizo evidente el día 25, cuando, a título expreso, la Junta Suprema de Oviedo se consideró depositaria de la soberanía de la Nación (ante la ausencia de un Rey legítimo) y en consecuencia se constituyó como organismo de autogobierno, reasumiendo la soberanía popular originaria; entendiendo a la monarquía como institución usufructuaria. Se trataba del concepto español de soberanía, por más que en la época hubiera influencias ideológicas de otros países de Europa. 

Luego, la Junta de Galicia publicó que había ''reasumido en sí la soberanía [...] habiéndose declarado independiente [...] del gobierno de Madrid''. La de Murcia, que ''el pueblo reasume la soberanía''. Fórmula que fue tomada por los revolucionarios americanos. La Junta de Oviedo se constituyó en modelo para todas las demás Juntas, algunas consideradas Locales y otras Supremas, según su alcance, incluyendo la de Sevilla (27 de mayo de 1808), donde el 25 de septiembre se constituyó una Junta Suprema Central Gubernativa de España e Indias, con diversas secciones de gobierno, y donde estuvieron representadas todas las provincias. 

La Junta Suprema fue la que confirmó que ''las Indias no son colonias de España''. En la práctica, estas Juntas sustituyeron a la antigua administración: esto convirtió claramente al movimiento patriótico en Revolución Hispánica, como la llamó, en 1933, el historiador uruguayo Felipe Ferreiro. Además, la Guerra de Independencia se hizo popular y apareció un fenómeno propio de las revoluciones modernas; los guerrilleros de la Independencia, de donde surgieron figuras como Espoz y Mina o Juan Martín el Empecinado. 

La Guerra favoreció también, la participación de militares profesionales hispanoamericanos. El 19 de julio de 1808, en Bailén, cerca de Jaén, un joven Capitán rioplatense, José de San Martín, derrotó al ejército francés, movilizado con el objetivo de ocupar Andalucía. Fue la primera derrota francesa. 


Monumento a San Martín en Madrid. Créditos: Carlos Delgado

En noviembre de 1808, la Junta Central dictó un ''Reglamento de Partidas y Cuadrillas'' para organizar la lucha armada. 

Las Juntas americanas 


El movimiento se extendió espontáneamente por América, alcanzando Ciudad de México (agosto-septiembre de 1808); Montevideo (21 de septiembre); Chuquisaca o Sucre, actual Bolivia (25 de mayo de 1809); La Paz (16 de julio); Quito (10 de agosto); Caracas (19 de abril de 1810); Cartagena (22 de mayo); Buenos Aires (25 de mayo); Santiago de Cali, actual Colombia (3 de julio); Santa Fe de Bogotá (20 de julio); Dolores, México, (16 de septiembre); Santiago de Chile (18 de septiembre); arroyo Asencio, Uruguay (27 de febrero de 1811); Asunción (15 de mayo); San Salvador, Guatemala (5 de noviembre), y así sucesivamente, siendo una de las últimas, la de Cusco, (3 de agosto de 1814), ya al final del periodo. 

Los fundamentos en los que se basaban eran los mismos que en España. El 3 de agosto de 1808, la Junta de Sevilla había lanzado un Manifiesto donde se explicaba: 

''El Reino se halló repentinamente sin Rey y sin gobierno [legítimo] [...] el pueblo reasumió legalmente el Poder de crear un gobierno [...] el Poder Legislativo, pues, ha quedado en las Juntas Supremas y por este Poder han gobernado y gobiernan con verdadera autoridad''. 

Además, el 22 de enero de 1809, la Junta Central dio a conocer un decreto donde se hacía este razonamiento: 

''Que los vastos y preciosos dominios que España posee en las Indias, no son propiamente colonias o factorías, como las de otras naciones, sino una parte esencial o integrante de la Monarquía Española; y deseando estrechar de un modo indisoluble los sagrados vínculos que unen a unos y otros dominios, como asimismo corresponder a la heroica lealtad de que acaban de dar decidida prueba a España [...] se ha servido S.M. declarar, que los Reinos, Provincias e Islas que forman los referidos dominios, deben tener representación nacional e inmediata a su Real Persona, y constituir parte de la Junta Central Gubernativa del Reino, por medio de sus correspondientes diputados''


Estado, nación, e identidad en América, por Olmedo Beluche. Tomado de ''Hispanoamérica Unida''

Estado, nación, e identidad en América, por Olmedo Beluche. Tomado de ''Hispanoamérica Unida''

Comentario: Este artículo contiene, claramente diferenciados, una serie de conceptos que a veces se confunden en el debate: Estado nacional común (el ejemplo sería el antiguo Reino de España e Indias); Estados nacionales (los que luego surgen de la fragmentación y reconstitución del Reino de España e Indias); Nación-cultura (hispana, dule, ngabe, buglé, emberá). En el caso de los Estados nacionales derivados de un Estado nacional común tenemos una Nación-cultura común, la hispana, que en consecuencia está muy extendida. No ocurre lo mismo en el caso de los dules, ngabes, buglés, emberás, pero no todos los pueblos tienen por qué regirse por las mismas lógicas políticas y culturales. En consecuencia hay solo una cultura común desde México hasta la Argentina y un solo tipo de Estados al Sur de los EEUU, aunque recientemente, con la emancipación de una serie de países de pequeña extensión territorial, en muchos casos islas, pero que hablan francés, inglés y holandés, hasta ayer colonias, o países muy pobres y tutelados por las grandes potencias, como Surinam o Haití (independiente desde principios del siglo XIX y luego recolonizado), el panorama se diversifica un poco.

“Los estados-nacionales de Hispanoamérica nacimos no sólo de un estado nacional común, el imperio español, sino de una nacionalidad o nación-cultura común, la hispana. De allí la utopía centenaria de la unidad hispanoamericana y la posibilidad de una confederación que nos una bajo un mismo estado-nación, como soñó Bolívar. Hispanoamérica es una nación fragmentada”

El siguiente texto es un fragmento del artículo originalmente titulado “Estado, Nación e identidad en América Latina”, del profesor, sociólogo y político panameño Olmedo Beluche (Seminario: Estado, nación e identidad. Del 24 al 28 de febrero de 2014. Departamento de Historia. Universidad de Panamá).


''Los Estados en que está dividida actualmente Hispanoamérica, la cual puede considerarse, por historia, idioma y cultura, una sola Nación.

Para comprender el esquivo concepto de “nación”, y su derivado “el estado nacional”, es bueno guiarse por el consejo de Leopoldo Mármora quien, citando a los clásicos alemanes Fichte y Humbolt, distingue entre “nación-estado” y “nación-cultura”[1]. Entendiendo por “nación-estado” la tradicional definición de: un territorio, con una población y un gobierno soberano; y por “nación-cultura”, una población que se autoidentifica por sus costumbres, tradiciones e historia, identidades que se expresan mediante una lengua propia, que puede o no tener gobierno propio, y puede o no tener un territorio propio.

La “nación-estado” representa la estructura social y económica edificada por la clase capitalista moderna cuyo andamiaje es un mercado interno, espacio para su acumulación de capital y explotación de la fuerza de trabajo. La “nación-cultura” constituye una superestructura ideológica, que a veces se corresponde con la estructura socio-económica descrita (nación-estado) pero muchas veces no se corresponde (por razones históricas) a la estructura de la que hace parte. La “nación-cultura” consiste en lo que cierta antropología llama “etnos” o “etnia”, y que la antropología postmoderna denomina “identidad nacional” en el sentido de “comunidad imaginada”[2].

Ejemplo del primer caso es cualquier país miembro de las Naciones Unidas en este momento, por ejemplo, Argentina. Ejemplo del segundo caso, las naciones originarias de América, en Panamá: dules, ngabes, buglés, emberás, etc. Otro ejemplo del segundo caso, el pueblo gitano.

Los estados-nacionales de Hispanoamérica nacimos no sólo de un estado nacional común, el imperio español, sino de una nacionalidad o nación-cultura común, la hispana. De allí la utopía centenaria de la unidad hispanoamericana y la posibilidad de una confederación que nos una bajo un mismo estado-nación, como soñó Bolívar. Hispanoamérica es una nación fragmentada[3]. Caso opuesto son nuestros pueblos originarios (o indígenas), los cuales siendo naciones diferentes (cada uno con su lengua, historia y tradición) han sido enlatados bajo un concepto despectivo común, nacido de la opresión, los prejuicios, la explotación económica y el racismo, el concepto de “indios”.

Podríamos decir que hoy los estados hispanoamericanos (por extensión latinoamericanos), en su mayoría (no todos), son “estados-nación”, cuya identidad central es hispana (la de la clase dominante y de la mayoría de  la población “mestiza”, genética y culturalmente) pero que contienen dentro de sí otras identidades nacionales o naciones (etnias, dirían los antropólogos).

Dicho lo anterior podemos establecer la tesis central de este ensayo: en Hispanoamérica, surgen primero (en la tercera década del siglo XIX) los estados nacionales producto de la crisis política y social del imperio español, pero las naciones-cultura (identidades) no aparecen sino posteriormente (hacia mediados del siglo XIX)[4]. Es decir, la independencia no se produjo por un proyecto preconcebido de construir un estado en torno a una identidad nacional (México o Venezuela, p.e.), sino para garantizar los intereses de una variedad de sectores o clases sociales (criollos, castas) frente a la voracidad y represión de un estado decadente (el español).

Con exclusión de las comunidades o naciones originarias, y tal vez de algunos segmentos de la población de origen africano que aún no estuvieran culturalmente asimilados, la mayoría de la población encabezada por la clase dominante (los criollos) de Hispanoamérica se autoidenficaba a sí misma como “españoles de América”, algunos hasta 1811, y otros aún lo hacían hasta 1821-1825. Consumada la independencia en ese último lustro, sobrevino un largo período de guerras civiles internas entre diversos sectores sociales y regionales cada uno con su proyecto de estructuración de “estado nacional”. Estas guerras entre federalistas y centralistas, o liberales y conservadores, van a durar aproximadamente hasta 1850 cuando, a partir de la relación con el mercado mundial, se va a dar forma definitiva a los estado-nacionales. Es entonces cuando empieza el proceso de elaboración cultural de la identidad nacional, una vez aclarada la estructura definitiva del estado.

Nuestras historias oficiales no distinguen esos dos momentos diferenciados. Y no lo hacen por error, sino como una manipulación ideológica de la historia (y de las identidades) por parte de las clases que dominan nuestros estados nacionales.


NOTAS

[1] Mármora, Leopoldo. El concepto socialista de nación. Cuadernos Pasado y Presente 96. Bogotá. Enero-marzo de 1977. Págs. 9-27.

[2] Porras, Ana Elena. Cultura de la interoceanidad:Narrativas de identidad nacional (1990-2002). 2da. Edición. Panamá: Instituto de Estudios Nacionales (Universidad de Panamá). Panamá, 2009. Pág. 25.

[3] Ramos, Jorge Abelardo. Historia de la nación latinoamericana. FICA. Cali, Colombia, 1986.

[4] Annino, Antonio y Guerra, Francois-Xavier (coordinadores). Inventando la nación. Iberoamérica. Siglo XIX. Fondo de Cultura Económica. México, 2003.


jueves, 1 de mayo de 2014

España, Portugal y Andorra, países miembros de la Conferencia Iberoamericana ¿deberían formar parte de la Unión Europea (UE) o de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)? ¿O de ambas? ¿O habría que repensarlas?

España, Portugal y Andorra, países miembros de la Conferencia Iberoamericana, ¿deberían formar parte de la Unión Europea (UE), o de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)? ¿O de ambas? ¿O habría que repensarlas?

Con el ascenso de China a primera potencia mundial, hecho que se producirá en el correr de este año, es decir, antes de lo previsto; el ascenso de América Latina al rango de tercera potencia mundial ya confirmado en 2013; el fortalecimiento de los vínculos entre América Latina, Europa, Asia y África, gracias a una serie de tratados internacionales; la formación de la Unión Euroasiática, y sobre todo, el declive de los grandes imperios anglosajones, como el Reino Unido y Estados Unidos, -lo que le dará un enorme respiro a la humanidad, sobre todo desde el punto de vista financiero y militar- parece resurgir un escenario, multipolar por un lado; ecuménico por otro; capaz de armonizar, y al mismo tiempo existir de forma que las regiones conserven su soberanía e independencia.

En ese escenario, más allá de lo que durante siglos haya podido decir la propaganda anglófila y antihispana, América existió como una región con vida propia, integrada armoniosamente con Asia a través del Pacífico, (las ''Indias'') y con una amplia región de la Europa hispana, -que abarca mucho más que la Península ibérica-, a través del Atlántico; mientras consolidaba con África, no solo con la zona bantú, sino con amplias regiones del África árabe y bereber -a diferencia de lo que dicen los manuales- unos vínculos que existían desde la Edad Media por lo menos. Y con Oceanía y la Antártida, donde españoles y portugueses descubrieron Australia, el Mar de Torres y el Mar de Hoces, ya en los años 1520, siguiendo, en parte, rutas indígenas prehistóricas.

Dicho escenario no desapareció nunca en realidad. Lo único que hicieron los grandes imperios anglófonos fue imponer su dominio sobre vastas culturas que ya habían logrado integrar amplias regiones del mundo con mucha anticipación. Le quitaron a México la mitad de su territorio y el control de sus rutas transpacíficas; privaron de territorio soberano a los hispano-bereberes (saharauis) del Norte de África para impedir que explotaran recursos estratégicos y que se comunicaran con puntos estratégicos; privaron a Argentina y Uruguay de las rutas australes que ya los indígenas frecuentaban hacía miles de años; se apoderaron aquí y allá de islas que eran sagradas desde tiempos inmemoriales, y donde hace más de medio milenio ya había asentamientos hispanos. Alejaron del continente africano a los países ibéricos, que habían pertenecido a él desde tiempos remotos. Convirtieron a Paraguay -potencia industrial suramericana del siglo XIX-, en país pobre. Siempre moviendo los hilos detrás del escenario, siempre haciendo uso de la violencia, de la propaganda, y de la guerra. Siempre derrocando e imponiendo gobiernos. Siempre concibiendo el mundo como un tablero de ajedrez. 

Privaron a la propia España de Gibraltar, a Portugal de las islas del Atlántico y del Índico que llevan nombres portugueses, y a la propia Francia de las islas del Canal de la Mancha. En todos estos casos expulsaron a sus habitantes originarios, despojaron a los pueblos de los medios que hubieran podido servir a su prosperidad, para imponer un mundo cada vez más contaminado, más pobre y más violento. Pero no crearon contactos nuevos. Solo usaron los antiguos contactos en su provecho, y para que la antigua unidad no pudiera volver a reconstruirse nunca, crearon todo tipo de leyendas negras.

Hagamos lo posible para que, después de 500 años, el siglo XXI pueda ver en el mundo un escenario diferente. No cedamos ni un palmo de soberanía a los grandes imperios de los siglos XIX y XX. Ni un palmo de la soberanía que les pertenece a los pueblos y no les pertenece a esos imperios. Nada. Ni Malvinas, ni Puerto Rico, ni Gibraltar... y ustedes saben cómo sigue la lista, si es verdad que hay conciencia de cuántos pueblos forman una misma Patria Grande. 

Mapa del mundo en tiempos de Felipe II. Créditos: Foros Perú.