viernes, 15 de noviembre de 2013

Noticias Indiberya (2). Tlacoban de Filipinas está desolada y el autor de El Neptuno Azul ha publicado ''Gota de Lágrima''

''Cuán desolada se ve la ciudad de Tacloban en la isla de Leyte, tras el paso del super tifón Yolanda. Nosotros filipinos estamos tristes y atemorizados de ver tan dañadas las casas… los edificios… todo. Tantos muertos y tanta destrucción. En estos momentos tan difíciles, apreciamos sinceramente la ayuda prestada a nuestro país por la comunidad mundial. A todos ustedes les agradecemos enormemente su simpatía y solidaridad...'' 

Vea el texto en su fuente original: El Neptuno Azul
(Después de entrar en la página ir a Home)

http://elneptunoazul.blogspot.com/2013/11/gota-de-lagrima.html

lunes, 11 de noviembre de 2013

Noticias Indiberya (1). Estiman al menos 10.000 muertos y 1 millón de damnificados por el Tifón Yolanda en Filipinas

El blog filipino ''Alas Filipinas'' que edita Pepe Alas nos hace llegar la siguiente información:

''Estiman al menos 10.000 muertos tras el paso del super Tifón Yolanda'' (AGENCIA UNIVISIÓN)


''La furia de la naturaleza volvió a pegar con todo. Esta vez, en Filipinas. El supertifón Haiyan, que en castellano quiere decir Yolanda, arrasó con todo su poder este archipiélago formado por más de siete mil islas.

''Con vientos de hasta 195 millas por hora, Haiyan destruyó todo a su paso, pero en especial la provincial de Leyte, en el centro de Filipinas. Allí, las autoridades calculan que al menos 10,000 personas han muerto y temen que la cifra siga creciendo con las horas.

''El jefe de la Policía de Leyte, el superintendente Elmer Soria fue el encargado de dar la terrible noticia.

La Secretaria General de la Cruz Roja de Filipinas, Gwendolyn Pang, precisó que los datos son preliminares y que recién las autoridades están evaluando los daños causados por la súper tormenta que el viernes azotó el país.

''Hasta ahora, la Cruz Roja solo había confirmado 1,200 muertos. Pero las imágenes de TV y de fotógrafos que están desplegados en la zona muestran una desolación tan grande que todo indica que la cantidad de muertos seguirá en aumento. Hasta ahora, al menos 800,000 personas se vieron forzadas a desplazarse en busca de un lugar seguro''.

Lea más sobre esta noticia en su fuente original:


Decretan estado de calamidad en Filipinas. Foto: Telesur
http://www.telesurtv.net/articulos/2013/11/11/decretan-estado-de-calimidad-en-filipinas-por-paso-de-tifon-haiyan-4583.html

viernes, 8 de noviembre de 2013

Memorias de Indiberya (I). Historia de una patria antes consumida por el fuego que vencida por las armas (1)

Hispanidad... ¡tendrás tu reino! Pero tu reino no será de este mundo

León Felipe (1884-1968)

Un día mi padre llegó a casa con un disco extraño. Dijo que iba a ser un secreto entre nosotros y que no convenía que se supiera mucho sobre su contenido. Que eran unas canciones sobre una patria antes quemada que rendida por las armas; que sus mejores defensores están muertos pero su derrota es la envidia del mundo entero. 

La autora del artículo tocando las canciones del disco extraño. Seis hijos tuvieron mis padres, el más pequeñito falleció. Creo que esta foto fue tomada por el año 1978, pero no estoy segura. De arriba abajo y de izquierda a derecha: Juan Ariel Leonel, Luz Corina, Sexto Livio, Mónica Luar, Fabio Emilio, Marco Augusto. Por encima de la lámpara se ve a mi padre, Nelson.




























Prius flammis combusta quam arma Numantia victa. (Sea antes Numancia consumida por las llamas que vencida por las armas).


Estas canciones nos provocaban de una manera que es difícil de explicar, porque hablaban de derrotas, y sin embargo, elevaban el espíritu. Quien quiera entender la idea, que lea al poeta romano Décimo Junio Juvenal (60-128 d.C.):

''Hay pueblos valientes, pero desafortunados, como los íberos y los mauritanos'' 

Con 2.000 años de anticipación los romanos pudieron predecir qué iba a ser de nosotros, los descendientes de los íberos (españoles y portugueses) y de los mauritanos (los pueblos bereberes del Norte de África, entre España y el Sahara, al Oeste del África negra). Es cierto que los militares romanos conquistaron Iberia o Celtiberia, Hispania o España, y Lusitania, lo que se dice conquistar, que era un ¡ay de los vencidos!. Y es cierto que luego entraban a Roma arrastrando encadenados a los prisioneros y con los carros rebosantes del botín los vencedores, vestidos de púrpura y coronados de laurel.

Pero, por ser un pueblo antiguo, los romanos todavía conservaban el sentido de la ética que los imperialistas actuales han perdido completamente junto con los sentimientos de culpa, de remordimiento y de vergüenza. 

Pensaban los romanos que si estaban ahí, cantando victoria, era por puro capricho de la diosa Fortuna, que lo mismo premia a los malos que a los buenos, que tiene muchos rostros (como Buena, Mala, o Dudosa) y hasta se la representaba con una ruleta en la mano. Hoy en cambio se piensa que el presente es eterno, que la Fortuna está bajo control, que siempre ganan los buenos y que quien pierde, es porque se lo merece.

Pero hace 2.000 años hasta los niños de pecho de Grecia y Roma sabían de qué forma el impulsivo Aquiles, el taimado Ulises, y el codicioso Rey Agamenón Atrida ganaron la guerra de Troya sin merecérselo; guerra que debió haberla ganado Héctor: buen hijo, buen hermano, buen padre, buen esposo, gran patriota y héroe de su pueblo, según surge de la Ilíada de Homero, que no era troyano sino griego. Pero Aquiles murió en batalla herido donde era más vulnerable; Agamenón fue apuñalado por su propia familia; y Ulises, luego de un accidentado regreso, encontró su casa invadida por los pretendientes de su esposa.

Con estos relatos de la Ilíada los niños aprendían ¡a leer!. Era el poema nacional griego y la fuente de inspiración literaria de los romanos; y decía eso. Porque es el tipo de cosas que hay que saber de niño para no ser de grande un canalla. Hay que aprender a ser honesto y crítico desde la infancia.


Además, se suponía que los romanos descendían de los troyanos, un pueblo vencido y peregrino, que después de muchos años de Mala o Dudosa Fortuna había desembarcado en el Lacio con mejor suerte.

Por eso, y según nuestro Profesor de Latín, Vicente Cicalese, -hoy fallecido, autor de Nuestro Viejo Latín-, cuando un Generalísimo romano venía de ganar la guerra de España y Portugal, cuyos nombres antiguos era Hispania y Lusitania, el pueblo romano, en una ceremonia donde no podía faltar nadie, lo recibía con un clamor que retumbaba en toda Roma, que parecía que iba a estallar o a producirse un terremoto, y que consistía en una andanada de insultos e improperios, a manera de conjuros sobre el vencedor.

Mezcla de comentarios atroces y oraciones; para solo al final cantar victoria: rituales de purificación que todos los pueblos ''primitivos'' practican con la finalidad de canalizar esa energía psíquica que en una persona sana y con sentido de la ética es el remordimiento y el temor a los cambios de humor de la diosa Fortuna, la más caprichosa de las divinidades del Olimpo, completamente imprevisible y azarosa. 

Lo hacían, además, para prevenir la envidia y el ''mal de ojo'' (que es la mirada del envidioso sobre la cosa o persona envidiada) de manera que al día siguiente no fuera el propio vencedor quien cayera en desgracia, o que atrajera la desgracia sobre la ciudad, por envidia de los propios dioses o como castigo por el exceso de haber quebrantado pactos, promesas o juramentos. Por lo mismo, convenía siempre reconocer los méritos del enemigo vencido y nunca exagerar los propios.

''¡La indignación me hará poeta!''Décimo Junio Juvenal, historiador romano de origen italiano.

''Nunca fue tan injusta la causa de una guerra como en Segeda''

''El triunfo de los romanos lo fue solo de nombre''. (Lucio Aneo Floro, historiador romano de origen africano).

''Segeda, ciudad de los celtíberos belos, grande y poderosa, había sido inscrita en los pactos de Sempronio Graco. Esta instigó a las ciudades más pequeñas a incluirse en sus límites y se rodeó con una muralla [...] Pero cuando el Senado se informó de ello, les prohibió construir la muralla, les exigió los tributos establecidos en tiempos de Graco, y les ordenó sumarse en campaña a los romanos [...] En verdad, estaban dispensados, pero el Senado concede tales prerrogativas añadiendo siempre que tendrán validez hasta que el propio Senado y el pueblo lo estimen oportuno''.

''Así pues, se envió contra ellos como general a Nobilio con un ejército no inferior a treinta mil hombres [...] Caro de Segeda les puso una emboscada con veinte mil infantes y cinco mil jinetes, atacando a los romanos en un bosque mientras lo estaban atravesando, y aunque la batalla estuvo igualada durante largo tiempo, consiguió una brillante victoria y aniquiló a seis mil ciudadanos romanos''.

''[...] La caballería romana los atacó a la carrera. Dieron muerte a Caro, que sobresalía por su valentía y no merecía la muerte. Mataron también, en represalia, a otros de su entorno, en número no inferior a seis mil, hasta que la noche, con su llegada, separó a los contendientes''.

''Esto aconteció el 23 de agosto [del año 153 a. C.] mientras los romanos celebraban las sagradas fiestas Vulcanalia. Tan grande fue la desdicha que cayó sobre Roma, que nadie, por iniciativa propia, volvió jamás a iniciar un combate en esa fecha a partir de entonces''. (Apiano de Alejandría, 95-165 d.C.)

 


''Podrás despojarlos de su oro, podrás apropiarte de su plata; no podrás quitarles el hierro: a los despojados; [a los expoliados, a los explotadosles quedan las armas''. (Literalmente: Spoliatis arma supersunt). Décimo Junio Juvenal.

''En Roma, el pueblo cansado de la guerra con los numantinos, que en contra de toda expectativa se había convertido en un conflicto largo y difícil, eligieron Cónsul a Cornelio Escipión [Africano el Menor], el que había conquistado Cartago [...] quien tras llegar al campamento romano en Iberia, se enteró de que estaba lleno de desidia, disturbios y molicie [...] Expulsó pues, a todos los mercaderes, prostitutas, adivinos y sacrificadores [...]''.

''A pesar de que los numantinos salían con frecuencia en son de batalla y lo provocaban al combate, los desdeñaba, ya que consideraba que era más conveniente no trabar combate con unos hombres que luchaban con desesperación, sino conquistarlos por hambre después de haberlos sitiado''.

''[...] No mucho después, cuando les faltaron todos los alimentos, pues al no tener ni trigo ni ganado ni hierba, [...] lamían pieles después de haberlas hervido, y cuando les faltaron, hervían los cuerpos de los muertos, que cortaban en trozos en la cocina [...] No les faltó ninguna clase de desgracias [...] y como muchos todavía aspiraban a la libertad, y deseaban quitarse la vida ellos mismos, solicitaron un día para morir [...] Tan grande era el amor de la libertad y del valor en esta ciudad extraña y pequeña''. (Apiano).

Estos sentimientos de los greco-latinos eran algo más que temores supersticiosos. Son la base de cualquier sistema moral y ético. De nuestros antepasados se puede decir que fueron gente crítica, lúcida, inteligente y sincera. En todo caso, el mismo Apiano explica cuáles fueron los motivos que tuvo, como historiador, para analizar el hecho de la forma que lo hizo:

''¡Qué clase de hazañas y cuántas en número llevaron a cabo contra los romanos! ¡Qué clase de tratados establecieron en pie de igualdad que los romanos no habían permitido a otros llevar a término! Y cómo desafiaron repetidas veces al último general que les había puesto cerco con sesenta mil hombres [...] Ciertamente, se me ocurrió contar estas cosas sobre los numantinos al reflexionar sobre lo reducido de sus efectivos, su resistencia, sus numerosas hazañas y el largo tiempo que resistieron; algunos se dieron muerte a sí mismos, cada uno de forma diferente; los restantes salieron al tercer día al lugar concedido que daba pena verlos, con los cuerpos sucios; los cabellos y pelos crecidos, largas las uñas, cubiertos de mugre, que despedían un hedor insoportable; también era fétida y mugrienta la ropa que los cubría''.

''A la vista de sus enemigos aparecían dignos de compasión por esas circunstancias, pero temibles por sus miradas, en las que todavía se veía la ira, el dolor, el esfuerzo, y el horror que les producía la conciencia de haberse devorado entre ellos mismos''.

Nunca tuve ocasión de verificar el dato de Cicalese sobre la extraña fórmula de aclamación del vencedor entre los romanos. Pero mi intuición histórica me dice que si no fue exactamente así, debió ser más o menos así. Al menos para salvar nuestro honor latino debería haber sido así. Y la realidad es que hubo un contexto histórico para que fuera de esa manera.

Consta que estos sentimientos no quedaron en declaraciones. En los años 92-88 a.C. los partidarios de Marco Druso Livio el Joven, tribuno de la plebe romana más decidido que los mismos Gracos -con un programa de reforma agraria y ciudadanía universal para todos los itálicos- se entendieron con los miembros de una organización clandestina llamada ''Italia'', formada por los pueblos vecinos, a quienes enviaron numerosa correspondencia, alertándolos de que en Roma había una facción imperialista que se estaba preparando para conquistarlos, y concretando con ellos juramentos de ayuda mutua. Parte del plan consistía en trasladar la capital a Corfinio, lejos de la oligarquía imperialista romana, acuñando una moneda propia con la inscripción ''Italia'' y el ícono del toro en lugar de la loba.

Esta no fue la primera ni la última vez que el partido antiimperialista y democrático romano envió mensajes a otros pueblos de Europa denunciando los planes del partido oligárquico, que solo pudo alcanzar sus objetivos pasando por encima de los cadáveres de Marco Livio Druso (quien apareció asesinado en la puerta de su casa) y de muchos otros.

¡Pobre del poeta, periodista, o político que hoy les reconociera estos derechos a los iraquíes rebeldes que luchan por su patria, ahorcados en grupos de hasta 250 personas por el gobierno títere actual (le llaman a este proceder ''ejecuciones colectivas''); a los libios rebeldes que mueren torturados por decenas por el gobierno títere de turno; ¡pobre del que hoy intercambie información y concrete juramentos de ayuda mutua con ellos! Los siglos XX y XXI son el gran momento anti-humanista de la humanidad.

Eran este tipo de cosas las que indignaban a Juvenal, verdadero fundador del movimiento de los ''indignados'', que en Roma era capaz de ver más allá de sus narices y defender los derechos de todos los pueblos, además de los suyos propios. 

Los académicos de Historia de Roma del siglo XIX eliminaron estos datos de los libros y manuales porque querían usar la Historia de Roma para justificar el imperialismo de su propia época. (Aunque, como sabemos, en la historia los hechos se repiten dos veces: la primera, como drama; la segunda como farsa. De manera que si el Imperio romano fue un drama, los Imperios actuales son una auténtica farsa).

Pero en la España del Renacimiento y del Barroco las fuentes romanas se leían directamente, y la Historia todavía era considerada maestra de la vida y fuente de enseñanzas morales. Esto explica por qué cuanto crimen hubo en América fue denunciado a todo pulmón en el estilo de Juvenal; y por qué la legislación del Reino de Indias fue la más avanzada de su tiempo: porque no quiso dejar vacío legal por donde pudiera infiltrarse una injusticia. Y así fue como llegó a legislarlo todo: la jornada de ocho horas; el descanso por embarazo, por maternidad y enfermedad; la prohibición de trabajar los niños, los ancianos e incluso las mujeres en ciertas circunstancias; la formación de cajas de ahorro para cubrir tanto los accidentes de trabajo como la enfermedad y la vejez.

El siglo XXI hoy nos propone la flexibilización laboral y la ''externalización de los costos'', o sea, la esclavitud. Y la gran causa de esclavitud es la misma del siglo VI a. C.: la concentración de la propiedad y del capital, el endeudamiento.

Se explica también por qué en nuestro oscurantista siglo XXI, de esos humanistas españoles del Renacimiento se sigue diciendo que fueron ''exagerados'' y hasta que difamaron a España, cuando, justamente, son la gloria de España... Por primera y quizá, por última vez en la historia se defendió un Derecho Internacional justo, unos Derechos humanos universales, iguales para todos. El ''Teatro de la Legislación Española'' que, al igual que Las Leyes de Indias continuó aplicándose en América hasta mediados del siglo XIX, contenía unas 50.000 leyes.

Por primera, y quizá, por última vez en la historia, decir la verdad fue decir la verdad, sin cálculos ideológicos ni geopolíticos, sin miedo de provocar, y sin esa autocrítica indulgente y autocomplaciente, ni esa ferocidad con el enemigo vencido que hoy caracteriza al mundo bajo la hegemonía de las dos grandes potencias anglosajonas. Sin esas investigaciones interminables que están pensadas para dejar a las víctimas sin reparación.

Aunque los diálogos del drama ''La Controversia de Valladolid'' no coinciden con el contenido real del debate entre Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda que tuvo lugar en 1550 y 1551 en el Colegio de San Gregorio de Valladolid, permiten recrear el clima y la mentalidad de la época, más propensa a denunciar con vehemencia cualquier injusticia que estuviera a la vista antes que justificarla y silenciarla como se hace ahora. (Sepúlveda, que negaba la igualdad de españoles e indios salió derrotado de la Controversia y sus libros fueron prohibidos en las universidades).

Un solo ejemplo lo demuestra: los archivos. Después de 1945, y con el proceso de descolonización en cierne, el Reino Unido quemó gran parte de sus archivos coloniales, para impedir que sus funcionarios coloniales pudiesen ser juzgados por los crímenes que documentaban aquellos registros. La misma actitud observa EEUU cuando oculta o destruye -o ''desclasifica'' medio siglo más tarde- sus propios archivos imperiales. Y evita enfrentar la Corte Penal Internacional a la que no adhiere.

En cambio, el Archivo de Indias de Sevilla y todos los archivos del Reino de España e Indias son auténticas joyas de la historia que documentan el nacimiento y desarrollo de una civilización. Todos nos enorgullecemos de ellos. España no tenía nada criminal que ocultar, porque, como se verá en la siguiente recreación, lo que había para decir se dijo tanto en el ámbito cerrado como en el abierto. Esto se llama ética y conciencia de una civilización que verdaderamente creía en la salvación y perdición de las almas -que es lo mismo que la salvación y la perdición de las conciencias- no solo a través de la fe sino a través de las obras; que creía en el valor y en el honor sin ponerse a calcular qué mentira conviene convertir en propaganda y qué verdad habría que ocultar por razones de intereses. Y por otro lado los abusos que se denunciaban son totalmente coherentes con los que se practicaban en la misma Europa en esa época, o en el Imperio Turco, o en cualquier otra parte. Pero lo que disgustaba a Las Casas o a Montesinos, era que un cristiano fuera capaz de hacer lo mismo que un turco

No hubo más misterio que ese. Quiero pensar por el honor de los hispanos que esto no solo ha sido así, sino que sigue siendo así.

Y digamos de pasada que los crímenes políticos internacionales que hoy se practican con la garantía de impunidad que dan las grandes potencias anglosajonas -como bombardear población civil con uranio empobrecido y enriquecido, napalm, drones y fósforo blanco- son un millón de veces más criminales que cualquiera de los crímenes denunciados por Las Casas, Montesinos, y otros.




''Con todas las raíces y todos los corajes...; entrañas donde desembocando se unen todas las sangres, donde todos los huesos caídos se levantan;...decir Madre, es decir a los muertos: '¡Hermanos, levantarse!'...¡Madre! Tú eres la Madre entera con todo su infinito madre...''

El destino de Iberia o Hispania (España; el nombre Portugal no aparece antes del año 1129) durante los 2.000 años de historia después de Numancia fue tal como habían predicho los romanos. Los españoles perdían las batallas.

Perdieron la de Numancia en el año 133 a.C. y cayeron bajo la dominación de los romanos durante 600 años. Perdieron las de Roncesvalles y Tarragona quedando bajo el poder de los visigodos el año 472 y los siguientes 240 años. 

Perdieron la batalla de Guadalete en el año 711 d.C. y demás batallas con los moros durante 500 años, hasta 1212, que se produjo la victoria de Las Navas de Tolosa, precedida, sin embargo, de un desastre en Alarcos. 

Pero cuando iban a disfrutar de las consecuencias de esta victoria, una hambruna que duró hasta 1225 impidió que el pueblo pudiera beneficiarse de ella; y para mayor amargura, entre 1179 y 1249, Portugal empezó a separarse de España y España de Portugal.

''[...] Muchas coítas pasaron nuestros antecesores,
Muchos malos espantos e muchos malos sabores;
Sofrieron frío e fambre, heladas e ardores;
Estos vicios de agora estonce eran dolores [...].

''[...] España la gentil fué luego destruída;
Eran señores della gente descreída;
Los cristianos mezquinos habían muy mala vida;
Nunca fué en cristianos tan gran cuíta venida''.

''[...] Muríen de gran fambre todos por las montañas, 

Non diez, nin veinte nin treinta, mas muchas de las compañas''. (Poema de Fernán González, hacia 1250).




La patria, a pesar de todo, siguió existiendo, porque es un bien que no depende de ganar o perder la guerra sino del cómo ganarla o perderla. Del cómo dependen los valores que se trasmitirán a los descendientes así pasen mil años; esos mismos valores son la patria, aunque se pierda la guerra. Que Dios y la patria están en los detalles lo demuestran las jarchas.



Diez años pasaron sin que Castilla y Aragón pudieran dominar al Reino nazarí de Granada (1482-1492), porque lo que ganaban un año lo perdían al siguiente. Poco pudieron disfrutar los Reinos cristianos de esta victoria, por las deudas contraídas con prestamistas y nobles cristianos de Europa, -extranjeros en realidad, por más cristianos que fuesen-, en cuyo poder quedaron bienes de auténticos españoles, pues los moros habían vivido y trabajado en España durante 800 años.


La autora de este blog cuando tenía 17 años
metida dentro de su propio dibujo.
A diferencia de lo que mucha gente se imagina, Castilla no era en 1492 una metrópoli colonialista pronta para lanzarse sobre América con la finalidad de formar colonias, creando relaciones de dependencia modernas, sino más bien un Reino en proceso de ser colonizado desde afuera y desde adentro por otros Reinos europeos o sus agentes comerciales en la Península ibérica. La dinastía Trastámara que sí era castellana, fue desplazada por los Habsburgo, de origen austríaco y ajenos, desde muchos puntos de vista, a la realidad española; aunque obviamente hicieron aportes muy valiosos, sobre todo después que se asimilaron al ambiente español.


Las primeras víctimas de los Habsburgo fueron los comuneros de Castilla, que no solo representaban las libertades, fueros, gracias, franquicias y privilegios medievales de los pobladores y repobladores castellanos, garantizados por el Rey en las Cartas forales y las Cartas pueblas, sino todo un sistema de pensamiento democrático en formación.

La segunda víctima de la dinastía austríaca, fueron los moriscos, que no eran otra cosa que artesanos y horticultores herederos de antiguas tradiciones técnicas españolas. En 1567 se rebelaron contra una disposición de Felipe II que al recortar libertades religiosas no solo los perjudicaba a ellos, sino a todos los españoles en general.

Los traslados de población morisca (unas 80.000 personas con la finalidad de dispersarlos), la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571) y su expulsión en 1609, profundizaron la crisis agrícola y artesana que ya estaba en curso, creando nuevos factores de debilidad ante el avance de las potencias europeas ''occidentales'', cuyo proyecto siempre fue tomar desde adentro a España.

Pero la patria siguió existiendo y brillando. España tuvo a los teólogos, escritores, juristas, historiadores, cartógrafos, etnógrafos, economistas, y cientistas políticos más notables de su época y de todos los tiempos. El pensamiento crítico tuvo su gran momento humanista. España ya no solo era ibérica, goda, sefardita y morisca. Se volvió cada vez más asiática y americana. Revolucionó, con su moneda de plata de circulación internacional, -la mejor respaldada de todos los tiempos- el sistema monetario mundial. Sus marinos y geógrafos exploraron y describieron casi todo el mundo que hoy conocemos. 

Entre 1580 y 1640 España y Portugal formaron un solo Reino de España e Indias, Portugal, Brasil y Algarve. Este Reino -el más extenso de la Época Moderna- fundó el sistema de Derecho Internacional y de Derechos Humanos más sólido, racional, legítimo y justo que se conociera durante 300 años. Los mismos países ''occidentales'' que se esforzaban por someter y colonizar a España y Portugal desde adentro, trataron de liquidar este sistema a través de la piratería, las guerras, y una campaña de desprestigio internacional que conocemos como Leyenda Negra.

Pero el estímulo que produjo el contacto con las culturas ibéricas favoreció el surgimiento de un Siglo de Oro (Renacimiento y Barroco) en América y Asia, con producciones musicales, pictóricas, arquitectónicas y obras eruditas de igual o superior calidad que las de Europa. Escritas, no por colonos europeos trasplantados (como ocurrió en Nueva Inglaterra, Nueva Holanda, Nueva Francia), sino por los representantes de las antiguas culturas indígenas, que en lugar de extinguirse o interrumpirse en su desarrollo -como dice cierta propaganda- continuaron vivas y vivificadas por el estímulo renacentista y barroco que acogieron con entusiasmo. 

Sus hombres sabios continuaron escribiendo tratados, pero ahora disponían de más recursos conceptuales, técnicos y gráficos: así fue como nacieron las primeras crónicas americanas modernas (la de Fernando de Alva Cortés Ixtlilxóchitl; la del Inca mestizo Garcilaso de la Vega); los primeros estudios precursores de la sociología y la antropología (Don Felipe Guaman Poma de Ayala y el tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo); los astrónomos indígenas siguieron observando el cielo como en tiempos precolombinos, pero ahora con otros medios, hasta describir todas las constelaciones visibles del Hemisferio Sur antes que los europeos lo hicieran desde el sur de África (Joan de Santa Cruz Collagua Pachacuti Yamqui); se estudiaron y describieron las hierbas medicinales americanas, como lo hizo, en su célebre tratado, el médico azteca Martín de la Cruz de Santiago Tlatelolco. Y estos libros no solo se escribieron en las lenguas nativas y en castellano, sino en latín, para lectura de toda la comunidad científica internacional, como el tratado del médico azteca que mencionamos, Librito sobre las hierbas medicinales de los indios y que vemos aquí:


Página del Tratado sobre hierbas medicinales mexicanas
escrito por el médico azteca especializado en fitomedicina o
herboristería Martín de la Cruz de Tlatelolco. En esta página
se describen y se explican las propiedades de las siguientes
plantas nativas: tlahzolteozacatl, tlayapaloni, axocotl
y chicomacatl, útiles para curar heridas. Para que la
comunidad científica internacional de la época
pudiese comprenderlo fue traducido al latín como
Libellus de medicinalibus indorum herbis. Año 1552.






























Hubo también constructores, albañiles y artesanos indígenas que levantaron iglesias barrocas, pero adaptadas a la estética indoamericana; músicos indígenas que continuaron creando instrumentos musicales y composiciones propias, pero ahora, con nuevas posibilidades técnicas, piezas musicales barrocas como las que podemos escuchar a continuación:


Es evidente que este impulso favoreció también la evolución espiritual y material de civilizaciones como China y Japón, a través de ciudades como Manila, Macao y Nagasaki. 


El hombre americano ''originario'' de América, no desapareció. Se convirtió en hombre renacentista y barroco. Pero no renacentista o barroco trasplantado, sino un caso de renacimiento propio, por contacto con estímulos internacionales y con un resultado que jamás encontraremos en Europa, porque es nuestro. El embrión de esa cultura que hoy llamamos ''latinoamericana''. No tenemos más que mirarnos en el espejo para darnos cuenta que los indios ''que vos matáis gozan de buena salud''.

La autora del blog a los 17 años
Las civilizaciones americanas absorbieron un número mayor de aportes europeos que China o Japón no por imposición española (cosa que en el fondo a los españoles no les interesaba) sino porque, como decía el Padre Gregorio García en 1606, estaban más abiertas a las influencias culturales internacionales que las civilizaciones del Lejano Oriente:

''Los indios, aun sabiendo quipus y figuras [jeroglíficos], aprenden con notable viveza las letras y cifras nuestras y todo lo demás que ven hacer; pero los chinos aborrecen entrar en nuevo estudio, excepto alguno, raro sin duda, por el miedo que tienen de empezar de nuevo otra tarea como la que les ha ocupado la vida''. (El Origen de los Indios del Nuevo Mundo, Libro IV, pág. 246).

Felipe Seade (Autor chileno-uruguayo, 1912-1969). ''Niña de afuera''. El
''afuera'' lo era con relación a las murallas de Montevideo, donde predominaron las personas de que no hay duda que descienden de indígenas.


Francisco Laso del Río (Perú). Las tres razas, 1859.
                                            
El aporte africano que siempre había sido característico de España, se reforzó en América. Mientras los españoles nunca pasaron de 300.000 antes de 1800 -y nunca superaron los 3 millones antes de 1975-, los negro-africanos ya eran 1.200.000 a fines del siglo XVIII según el censo realizado entonces, que también contó 4 millones de mestizos.

Al principio, los linajes afrodescendientes se trataron de establecer siguiendo los mismos criterios que en España: moro, moreno, morisco. Negro y mulato se usaron menos que en otras partes del mundo y no tenían el mismo sentido despectivo que en el extranjero. Mulo en español significa híbrido, pero también mestizo, de color moreno o de origen moreno. Por otra parte, la legislación española fue la única de la época que le reconoció derechos de persona al esclavo africano.














































































A fines del siglo XVIII el 30% de toda la población de Montevideo era negra. Esto convirtió a la ciudad en La Meca de la música de percusión, como La Habana.



El cronista montevideano Isidoro de María (1815-1906) escribió:

''Los congos, mozambiques, benguelas, minas, cabindas, molembos, [...] hacían allí su rueda [...] El tango se prolongaba hasta la puesta del sol''.

Este fragmento sugiere que el tango surgió, por evolución, del candombe, al mezclarse con ritmos internacionales.

En la Época Moderna la humanidad tuvo por primera vez una Patria Grande que abarcaba todos los continentes. El poeta Miguel Hernández (1910-1942) evocó de forma estética y a la vez filosófica, sensible, sentida y profunda, lo que entendía por Madre Patria, en este caso España, pero que no deja de aplicarse a la Patria Grande, que antes era aquel Reino de España e Indias, Portugal, Brasil y Algarve. Su poema está lleno de ricas metáforas que estimulan tanto la imaginación como el pensamiento, construyendo la idea de patria.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Reino de España e Indias (12). Bahía de Maldonado. Sobre cómo el heroico pueblo de San Carlos derrotó al Imperio británico (2)

En el último artículo de esta bitácora vimos la misión histórica que cumplió la bahía de Maldonado en la defensa de nuestro territorio. En el mismo artículo incluimos un video sobre el tema, donde el relato termina en el momento que los ingleses vencen la resistencia de nuestras bravas guarniciones (luego de tres días de bombardeos ininterrumpidos) y se apoderan de la isla Gorriti inutilizando las baterías. Corría el mes de octubre de 1806.

La heroica resistencia de los vecinos de la Banda Oriental

Sería injusto, sin embargo, pasar por alto, que allí no se termina la historia. En consecuencia, vamos a dedicar este artículo a la heroica resistencia que el pueblo carolino opuso a los ingleses una vez que consiguieron introducirse en la bahía de Maldonado, no solo para que se conserve la memoria de los valerosos vecinos de San Carlos, sino por las consecuencias que esta resistencia tuvo en el Río de la Plata y en el mundo.

Garita y cañón en la ciudad de San Carlos de Maldonado.
Créditos: William Gustavo Moreira.


















A mediados de octubre de 1806 los británicos, dirigidos por el Comodoro Home Riggs Popham, trataron de tomar la ciudad fortificada de San Felipe y Santiago de Montevideo, pero fueron rechazados, y entonces atacaron la ciudad de San Fernando de Maldonado, al este de la Banda Oriental, actual Uruguay, el 20 de octubre. 

Torre del Vigía en San Fernando de Maldonado. Créditos: Vanesa Valdez
























Cuando pensamos que la defensa de este inmenso territorio dependía de los modestos recursos de los vecinos y milicianos de las villas, fuertes y ciudades fortificadas de la costa, no podemos dejar de sentir admiración por nuestros antiguos paisanos. Ellos siempre eran la primera línea de fuego de cualquier ataque enemigo.

España en verdad no era un Imperio, por lo cual no había ejército de ocupación español en América, sino algunas guardias fronterizas que no pasaban de unos pocos centenares de hombres, y cuando se producía la invasión de una potencia extranjera como podía ser Gran Bretaña, eran los propios vecinos de las ciudades, pueblos, lugares y villas, los que organizaban milicias populares para su defensa, en muchos casos con apoyo de los indios.

Detalle del mapa anterior


Un motivo importante que tenían los ingleses para atacar y destruir las ciudades y villas de Maldonado, era que durante la segunda mitad del siglo XVIII España había instalado allí la Real Compañía Marítima con la finalidad de explotar la pesca y caza de ballenas y de lobos marinos. Al principio su jurisdicción se limitaba a las costas de Maldonado, pero después se la extendió hasta la Patagonia y las Islas Malvinas en la boca del Estrecho de Magallanes, produciéndose un primer movimiento colonizador de los vecinos de Maldonado hacia dichas islas, atraídos, sobre todo, por las oportunidades que ofrecía la explotación de ballenas y focas.

Además, Montevideo era Apostadero Naval del Atlántico Sur, Patagonia e Islas Malvinas. De manera que no tenemos que imaginar a la Banda Oriental (el antiguo Uruguay) proyectándose solamente hacia el Norte, hacia las Misiones, sino hacia el Atlántico Sur.

Montevideo, una ciudad amurallada

Ya el 5 de octubre de 1804, cuatro fragatas que habían salido del puerto de Montevideo al mando del Brigadier José de Bustamante y Guerra, fueron apresadas por los británicos frente a Portugal en tiempo de paz, saqueadas, voladas y enviados sus restos a Inglaterra sin mediar declaración de guerra. 

Las cuatro fragatas de Montevideo
son abordadas por los ingleses
Créditos: El Bibliomata

En la escuadra viajaba el Mayor General Diego de Alvear con su esposa y sus ocho hijos, de los cuales murieron 7. Fallecieron 269 personas y fueron robados (y nunca devueltos ni reclamados todavía por Uruguay, Argentina o España) 3 millones de pesos. Toda la prensa de la época, y hasta la prensa británica de entonces -en una actitud que contrasta con la británica y ''occidental'' de nuestros días- criticó el acto de terrorismo marítimo y clarísima violación del Derecho Internacional; y no vaciló en calificar a Gran Bretaña como Estado-pirata, terrorista y villano:

''Un gran delito acaba de cometerse [...] La ley de las naciones ha padecido la violación más atroz: una potencia amiga ha sido atacada por nuestra fuerza pública en medio de una profunda paz [...] sus leales súbditos han perecido en su defensa, infestando nuestras costas sus saqueados tesoros, y, como el de un pirata, nuestro pabellón tremola sobre el débil, el infeliz y el oprimido''.

Pintura que representa el momento en que los ingleses hacen estallar la fragata Mercedes, en la que viajaban la Sra de Alvear y 7 de sus hijos, quienes murieron.

En enero de 1806, el Comodoro Home Riggs Popham ocupó por la fuerza El Cabo, en Sudáfrica. Al caer la tarde del día 22 de junio de 1806, una nave española informó en el puerto de la Ensenada de Barragán, al este de Buenos Aires, que el próximo objetivo del Comodoro era la capital del Virreinato del Río de la Plata. El Virrey Rafael de Sobremonte ordenó reforzar posiciones al Capitán de Navío Santiago de Liniers y Brémond, y el 24 de junio publicó un Bando convocando a todos los hombres aptos para tomar las armas a incorporarse en el plazo de tres días a los cuerpos de milicias. Por la tarde, al recibir informes de Liniers sobre movimientos ingleses el Virrey firmó una orden de movilización.

A las 11 de la mañana del día 26 de junio, El General William Carr Beresford marchó sobre la ciudad al son de tambores y banderas desplegadas al viento. Con paso acompasado y aire marcial, avanzó, al son de la gaita, el Regimiento 71 de Highlanders. El Subinspector General de Tropas Pedro de Arce intentó detenerlos con una fuerza de 600 milicianos, pero fueron arrollados.


En consonancia con la política internacional iniciada por Gran Bretaña en 1804, el 20 de octubre de 1806, la ciudad de San Fernando de Maldonado, en Uruguay, fue saqueada, sus mujeres violadas, los sitios religiosos profanados, y en general, sus habitantes sometidos a todo tipo de desmanes por los británicos durante tres días con sus noches. De todo lo cual los fernandinos dejaron luego constancia en acta pública.

Mapa francés de 1756 con la ubicación de Maldonado y Buenos Aires.

La orgullosa villa de San Carlos de Maldonado, con la moral bien alta frente al Imperio británico

Los británicos avanzaron sobre la Banda Oriental hasta que se encontraron con San Carlos, llamada así en honor a Carlos III. Desde su origen, los carolinos fueron un pueblo orgulloso. En 1790, cuando la villa cumplió 27 años elevaron un Memorial donde puede leerse:

''Digan y aleguen las razones que quieran los individuos de Cavildo y vecindario de Maldonado. ¿Quién ha fomentado aquella Ciudad y sus moradores sino los de esta Villa? ¿Quién ha dado víberes para la Tropa de guarnición en aquella ciudad, y en la Isla años atrás, sino los vecinos de esta Villa? ¿Quién ha dado víberes para la Tropa de Santa Teresa, para las de Rio Grande, mientras estubo por España, y también para las dos Brigadas, que estuvieron acampadas de aquí una legua, en el Rincón, sino este vecindario que le socorrió con el pan cocido, con los miles de anegas de arina, que condujeron estos vecinos a dicho Rio Grande, y a Santa Teresa, y también otros víberes de esta Villa, y su jurisdicción?

''De esta Villa, y sus Partidos salieron miles de anegas de Trigo y Maíz en los años pasados para la ciudad de Buenos Ayres y las Malvinas: en una ocasión sola salieron tres mil anegas de Trigo embargado a este vecindario por el comandante Bobadilla a razón de tres pesos anega, el cual se vendió en la Casa de Residencia, por quartillos a razón de seis pesos al vecindario de Buenos Aires en tiempo que no tenía pan que comer. En el mismo año lograron algunos vecinos de Maldonado venderlo a siete pesos, porque allí no había embargo. 


''En este año salieron los Diezmos del presente y del pasado para Buenos Aires. De aquí salen sin cesar todos los meses, y todas las semanas las carradas de trigo, de maíz, de grasa, de sebo, de cueros, de quesos superiores, y mantequilla igual para la Ciudad de Montevideo con las guías del Ministerio de Maldonado, en donde paga este vecindario los Derechos de Alcavala, y otros''. Fuente: Semanario El Carolino.

Las milicias populares de San Carlos logran detener el avance británico en la Banda Oriental

A este verdadero Imperio, tan peligroso como poderoso, cruel, e implacable, que era ya Gran Bretaña, iban a enfrentarse nuestros humildes paisanos de la villa de San Carlos, sin más recursos que su valentía y determinación. Los ingleses, que venían de saquear San Fernando de Maldonado, se dirigieron a la vecina villa, a 15 kilómetros de distancia, en dirección norte, tratando, evidentemente, de introducirse en la Banda Oriental si podían vencer la resistencia carolina.

Secciones judiciales del Departamento de Maldonado en la actualidad: abajo, en amarillo, la sección de Maldonado, cuya cabecera es San Fernando de Maldonado; arriba, en color celeste, la sección de San Carlos, cuya cabecera es la ciudad de San Carlos.

La batalla de San Carlos tuvo lugar el 7 de noviembre de 1806, en la intersección de las actuales calles Sarandí y 4 de Octubre. Las milicias populares carolinas, dirigidos por el Teniente de Fragata Agustín Abreu Orta, opusieron a los británicos una feroz resistencia. Herido, Abreu fue conducido en catre de tientos a la casa de Francisco Payán. Falleció el 10 de noviembre y se le dio sepultura en el cementerio de la Iglesia cuya piedra fundamental puso el Padre Amenedo en 1792 y cuyas lápidas antiguas todavía pueden verse. Su contemporáneo José Prego de Oliver le dedicó un poema en el que describió su muerte.


Cementerio de la Iglesia de San Carlos donde al principio fue enterrado el
Teniente Agustín Abreu. Luego sus restos fueron honrados y trasladados
a Montevideo. Créditos: Cambarey.
El Teniente Abreu fue reemplazado por el Capitán José Martínez, quien también murió en el campo de batalla. Pero los carolinos no se rindieron, y el Teniente Coronel José Moreno se convirtió en el nuevo jefe de las heroicas milicias.


Garita con cañón en la ciudad de San Carlos de Maldonado.
Dedicada a los héroes de San Carlos.
Créditos: William Gustavo Moreira.

Las milicias carolinas no solo impidieron que la villa fuera tomada, sino que desde allí lanzaron una contraofensiva, sitiando San Fernando de Maldonado y tratando de reconquistarla. San Carlos asumió entonces la defensa de toda la Banda Oriental e incluso del Río de la Plata. Los británicos se instalaron en Maldonado durante dos meses, hasta que se desencadenó una epidemia. Al abandonarla, saquearon las chacras de los alrededores de San Carlos.

Los héroes del bicentenario (1806-2006)

El 7 de noviembre de 2006, con motivo de los 200 años de la batalla de San Carlos se inauguró la Plazoleta del Combate de San Carlos en honor a los héroes que dieron su vida luchando contra los invasores ingleses.


Cañón y edificio antiguo de San Carlos. Museo Histórico Regional.
Créditos: William Gustavo Moreira.

Resistencia heroica de Montevideo

Con la finalidad de quebrar esta resistencia popular, el 15 de enero de 1807 el Brigadier General Samuel Auchmuty, a las órdenes de John Whitelocke, intimó al Virrey Sobremonte la rendición de Montevideo, que autoridades y pueblo rechazaron como ''un insulto al honor y la lealtad''

Al día siguiente, los ingleses desembarcaron en la playa de El Buceo. El Coronel Santiago Alejo de Allende trató de impedir el desembarco con milicianos de Córdoba y Paraguay, enrolados por Sobremonte. Entre quienes combatieron ese día se encontraba el futuro héroe nacional José Artigas. El 19 de enero los británicos terminaron de desembarcar y derrotaron a las fuerzas de Allende. Al conocerse la noticia, se convocó en Montevideo una Junta de Guerra, que decidió pedir ayuda a Buenos Aires y enfrentar a los ingleses a la altura del Cristo del Cardal, paraje donde actualmente se encuentra el edificio de la Universidad de la República.

El martes 3 de febrero de 1807, luego de una heroica resistencia, los ingleses se apoderaron de Montevideo. La Ciudad-Fuerte fue sometida a un intenso bombardeo desde el día 21 de enero hasta el 2 de febrero, en que los ingleses lograron abrir una brecha en la muralla a la altura del Portón de San Juan. Al intentar introducirse se trabaron en combate con los nuestros, muriendo en el forcejeo 400 montevideanos y 500 británicos. La ciudad fue saqueada y la población sometida a vejámenes. Por todas partes se veían muertos y heridos que agonizaban horriblemente:

''[...] era necesario ponerlos en el suelo sin más cama que su propia sangre, en que se revolcaban dando quejidos dolorosos y pidiendo el socorro que no se les podía dar [...]'' (Testimonio de Pérez Castellano).

Al despuntar la mañana del 3 de febrero de 1807, mientras se disipaba la fría y densa niebla, los vecinos de Montevideo no dejaban de escuchar los ayes de las viudas y heridos del día anterior. 

''Escenas de represalias sangrientas, de saqueos y violaciones, fueron perpetrados ese día por los invasores hasta que Auchmuty pudo imponer orden a los suyos. La matanza había sido horrorosa y continua por ambos lados. Por todas partes veíanse filas de heridos, de muertos y de moribundos, y por todas las calles encontrábanse literas que conducían a los pacientes a los hospitales y a las iglesias'' -escribió Robertson (comerciante de origen inglés radicado en Montevideo) sobre las consecuencias del asalto británico a la ciudad.

Pero nadie se había rendido. El 6 de febrero la noticia de la toma de Montevideo llegó a Buenos Aires, donde se iniciaron acciones para su Reconquista.